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sábado, 4 de agosto de 2012

El Hombre araña

¡Hombre arañaaa aaaaa! 

Así sonaba allá por los ochenta el tema de Spiderman. Al menos en España. Fue la primera incursión televisiva de este superheroe en nuestro país y la que más huella dejó en toda una generación. 

Este es el segundo post que dedico a los superhéroes televisivos, me aprovecho de la popularidad del estreno cinematográfico de 'Amazing Spiderman'. A finales de semana finalizaré la trilogía de post con Batman, también a rebufo del estreno de la peli en los cines de todo el mundo.

Como aquí hablamos de televisión, vamos a hacer algo de historia, la del hombre-araña en la pequeña pantalla. Peter Parker ha contado con dos encarnaciones 'reales' una norteamericana (1977-1979), que constó de 13 episodios y una japonesa (1978-1979), al más puro estilo Ultraman, o si lo preferís, los Power Rangers...

Sin embargo ha sido en la animación donde nuestro amistoso vecino ha tenido una carrera más longeva y de mayor calidad. Una carrera que comenzó cuando Spidey tan sólo tenía cinco añitos. Sólo un lustro llevaban los lectores estadounidenses disfrutando de sus aventuras en papel, cuando ya se lo encontraron en la tele (1967-1970). El mayor logro de aquella primera serie fue, sin duda, su sintonía, que os ofrezco aquí abajo en su versión original, en la archiconocida que realizaron The Ramones y en una al estilo crooner que interpreta Michael Buble, una versión complicada de escuchar y de encontrar, así que disfrutadla. Ya en los ochenta, la serie que gozó de más popularidad era 'Spiderman and his amazing friends' (1981-1983), hermana pequeña de 'Spiderman' (1981-1982), de la quebebió diseño de personajes y equipo creativo. En la primera, Spiderman ya ha dejado el instituto y vive (al más puso apartamento para tres) con dos amiguetes que resultan ser Bobby Drake (el hombre de hielo de la patrulla-X) y Angelica Jones (Firestar). La serie se convierte en un paseo por todo el universo Marvel (Thor, Daredevil, iron Man, los 4 fantásticos, el Capitán América, el Dr. Extraño...) y quizá en ello resida su verdadero encanto. El éxito de la serie fue enorme, y el personaje de Firestar, creado exprofeso para la serie de televisión, se incorporó a la continuidad del universo Marvel de los cómics... y allí sigue con relativa buena salud.

A comienzos de los noventa se encadenaron tres series con nuestro arácnido amigo como protagonista, que no aportaron nada realmente importante al mito de la araña. La última encarnación, ya con la Marvel en manos de Disney acabó en 2009 sin acabar de enganchar al público pese a basarse en una animación a la japonesa, que tan buen resultado le diera a la Distinguida Competencia con su serie de los 'Teen Titans'.

No ha sido sin emabrgo la última aparición animada de Spiderman, es la estrella invitada en la serie que en este momento goza de mayor popularidad: 'The Avengers, earth's mightiest heroes'. Sigue habiendo proyectos para que Parker, el Daily Bugle, Mary Jane, la tía May y compañía regresen a la tele. No tardaremos en ver como nuestra pantalla se llena de fluído arácnido un día de estos.






sábado, 21 de julio de 2012

La patrulla Alpha

Los amantes al cómic siempre hemos suspirado por buenas adaptaciones televisivas de aquellos personajes entre cuyas páginas, problemas e historias hemos crecido. Si bien es cierto que la animación nos ha permitido disfrutar de nuestros Batman, Superman, Spiderman, La Liga de Justicia, la patrulla x-X, los 4 fantasticos, Los Jóvenes Titanes y en los últimos tiempos hasta los Vengadores. Pero también es cierto, que las series de superheroes, con actores, no han tenido demasiada vigencia hasta hace un tiempo. Pero las cosas han cambiado. Sí, es verdad que todos recordamos la mítixca serie de 'Batman' en los 60, o la del 'Increíble Hulk' en los 70, o el 'Gran Héroe Américano' en los 80, o 'Las aventuras de Lois y Clark', en los 90. Pero fueron eso, series aisladas cada década.

Sin embargo, desde el cambio de siglo, series como 'Heroes' o 'Smallville', con su relevancia y popularidad en sus primeras temporadas, han hecho posible que asistamos a una época en la que los héroes con poderes están en la parrilla televisiva y gozando de buena salud.

La heredera verdaderamente privilegiada es 'Alphas'. Creada por Zack Penn (veterano escritor y director en esto de los superheroes e involucrado en prácticamente todas las películas basadas en cómics de la última década). 'Alphas' es una 'Patrulla X' (los X-Men), pero sin pagar royalties. Aquí los mutantes se les denmina Alphas y no dejan de ser más que seres humanos con capacidades especiales. Evidentemente, el público en general nada sabe de la existencia de estos individuos, pero sí las principales agencias gubernamentales. Como os podeis imaginar, aquí también hay buenos y malos (como los bancos). Pero lo que resulta sorprendente y gratificante a su vez, es la enorme gama de grises, de matices morales, que nos plantea, mucho más allá de una serie de acción. En esa paleta de grises se mueve con maestría y ese color metálico, de urbe, cemento y asfalto tiñe la pantalla y también otorga de personalidad en imágenes a esta serie. La eficacia y a la vez sencillez de los efectos especiales es otro éxito de una serie, que creedme, convence desde el primer minuto.

Tenemos al profesor Charles Xavier, quiero decir al doctor Lee Rosen (David Strathairn), un psicólogo al servicio del gobierno, encargado de evaluar a los sujetos alpha como posibles colaboradores o como potenciales amenazas.



Rachel, laboratorio móvil
Gary, internet en el cerebro
Su actual equipo está formado por Gary (el freak residente), autista con tecnopatía, capaz de interpretar e interactuar con la información 'aérea' que pulula por nuestra atmosfera. Es el hacker total, puede acceder a todo sin ordenador, lo que pasa es que el volumen de información es tan ingente como... todo. La otra especialita es Rachel, una especie de CSI ambulante con los cinco sentidos aumentados y una vida social inexistente, precisamente a causa de sus hipersentidos. Ambos aportan también parte de las escenas con humor que destila la serie, especialmente la interacción entre Gary y el cachas Bill Harken. Gary protagoniza una especie de relación paterno filial con el doctor Rosen, mientras que Rachel con la única con la que parece relajarse es con Nina, la otra chica del equipo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Cuéntame un cuento

Érase que se era un espejo mágico en el que quién se miraba no veía su reflejo, si no un mundo maravilloso, fantástico. Ese espejito se llamaba televisión y, de un tiempo a esta parte, las historias que contaba eran nuevas pero tenían un sabor antiguo, tan viejo como los cuentos...
El reparto de 'Érase una vez'
Vamos, que lo de los cuentos está de moda. Dos series, que ya se pueden ver en España, fabulan con una vuelta de tuerca a los cuentos clásicos, hablamos de 'Érase una vez' y 'Grimm'. Son dos acercamientos distintos a las historias inmortales que todos conocemos, hemos leído, nos han contado o incluso hemos pagado por ver en versión edulcorada y con la firma de 'Walt Disney'. 'Érase una vez' nos presenta a los personajes de esos cuentos de hadas (Blancanieves, Cenicienta, Rumplestinski, Pepito Grillo, Caperucita, El cazador...) desmemoriados, viviendo como personas normales en un pueblecito se llama 'Storybrook' (que si le quitas la segunda 'r' se puede traducir por 'libro d de Nueva Inglaterra. Todo forma parte de un sortilegio de la malvada bruja (la alcaldesa y cacique del pueblo) que trasladó a todo cristo desde el mundo de fantasía a este otro mundo real (el nuestro, chavales) como venganza por, ehhh, por ser, estooo.... por ser buenos y tal. Peeero, llega alguien nuevo al pueblo (y se supone que por culpa del malvado encantamiento nadie entra ni sale del villorrio en cuestión), y entonces algo se pone en marcha, algo que la malvada bruja no había previsto. De eso va. 

Casos muy 'grimmosos'
La premisa es distinta en 'Grimm', en este caso nuestro protagonista es el último descendiente de los susodichos hermanos Grimm, que son en realidad una estirpe dedicada a acabar con los seres fantásticos de los cuentos de hadas. Aunque no hay un 'lobo feroz', hay toda una raza, los personajes de los cuentos no son aquí más que una disculpa para darle un trasfondo al personaje principal, policía de homicidios en Portland, Oregon, una de las capitales más boscosas de EEUU. 'Grimm' tiene más en común con otra serie ya veterana, 'Sobrenatural' que con 'Érase una vez': la lucha de un elegido contra las fuerzas del mal. La serie es bastante más intrascendente que su compañera en los cuentos de hadas. Al contrario que las dos series anteriormente citadas, 'Grimm' carece de personajes-gancho o suficientemente atractivos más allá de un secundario interpretado por el excéntrico Reggie Miller. De hecho es este personaje quién nos deja el único punto verdaderamente en común con 'Erase', su coche. Un clásico escarabajo de color amarillo, igual que el que conduce Emma Swan, protagonista de la otra serie. 

sábado, 12 de noviembre de 2011

Espías como nosotros


Ando estos días disfrutando de una serie (miniserie en realidad) de sabor añejo, con el espionaje como tema. Como está basada en un libraco (por el volumen, no por la calidad) de John Le Carré se le presupone cierta enjundia. La tiene, y mucha.

'Tinker, taylor, soldier spy' es su título, en el que se hace referencia a una antigua canción de cuna británica. La miniserie de siete capítulos se rodo en 1979 y se emitió ese mismo año en la BBC. El protagonista es George Smiley, ex alto cargo de la inteligencia inglesa. El rol de Smiley está interpretado por el mítico Sir Alec Guiness ('El puente sobre el Río Kwai', 'Quo Vadis?', 'Star Wars'!!!!!). La serie no ha envejecido mal, pero es un innegable producto de los años setenta.

Hay un topo ruso en la más alta cúpula de los servicios secretos, el que lo descubrió aparece muerto y por eso toca echar mano de ese maestro de espías ya retirado, el buen George. Hierático Guiness, economía de gestos, pero un verdadero torrente a la hora de trasmitir con una mirada todo lo que está pasando por su mente. Amén de conocer como esta gente, pese a ser espías, son británicos y como tales auténticos gentleman. Nada de estallidos de ira, arrebatos furiosos o carreras... en todo caso, gestos de fastidio, aceptación de la derrota y, como mucho, paso acelerado, correr es cosa de franceses (que dirían ellos sin despeinarse ni soltar el paraguas). Como todo, tiene su contexto. La serie se mitió en pleno auge del caso de los Cinco de Cambridge, espías ingleses al servicio de Moscú durante más de veinte años.

La serie tuvo una continuación, 'La Gente de Smiley', (1982, 6 episodios) que comienza con una premisa similar, años después de la primera miniserie: Un viejo espía ruso a sueldo de su graciosa majestad es asesinado cuando intentaba ponerse en contacto con Smiley, por mediación del servicio secreto inglés, sin saber que la jubilación había hecho presa en el buen George. Si los primeros capitulos se desarrollaban en plena guerra fría, esta segunda tanda tiene como fresco de fondo la politización total y absoluta de esos servicios de información. Cómo los números, la pura y cada vez más dura la economía condicionan las operaciones, tildadas como anacrónicas por los oficinistas y burócratas que dominan en ese momento el cotarro de la información. La narración sigue siendo lenta, en algunos momentos incluso opresiva y sobre todos ellos destaca Guiness. Cómo juega a ser espía, utilizando métodos desfasados como ocultar microfilms en su corbata, o simplemente preguntando directamente lo que quiere saber. 

Su antigua secretaria, Connie, a la que recurre en busca de su memoria prodigiosa tiene en esta miniserie unos diálogos absolutamente geniales:

Connie: -Y allá va el temible jubilado de Chelsea, el azote de los malvados... veterano ya desde la batalla de las Termópilas, curtido en todas las guerras calientes, frías y templadas... Ahora es una guerra gris, George, no hay buenos ni malvados. Nosotros no estamos ya del bando de los ángeles. Todo ha cambiado, ahora somos medioángeles contra mediodemonios...

Ahora la primera de las series protagonizadas por George Smiley tiene su versión cinematográfica, de inminente llegada a las salas. Si la síntesis es una virtud, aquí tenemos a un Mozart. De ‘Tinker, taylor, soldier, spy’ en el original, en nuestro país pasa a titularse con un escueto ‘El topo’. Aquí os dejo su trailer en castellano…


Además de los enormes Gary Oldman (tomando el relevo de Sir Alec Guiness) y Colin Firth, es una inmejorable ocasión para ver a Benedict Cumberbatch (el Sherlock televisivo). Se estrena en diciembre en España y las críticas la avalan.


Sin embargo ese estilo pausado y reposado tuvo su resurrección el pasado año con una de las más lloradas (se canceló su producción tras una única temporada) series de los tiempos recientes. Me estoy refiriendo, claro, a ‘Rubicón’. La serie de la cadena norteamericana AMC era espesa, densa, lenta, terriblemente compleja y aún así intrigante, impecablemente rodada, montada e interpretada. Capaz de enseñar tanto como esconde. Una pena. Los apasionados de las conspiraciones tienen un filón en esta serie. Ya nos engancha desde su misma cabecera (sobre los openings prometo un post no muy lejano, adoro esas pequeñas obras de arte), donde nos deja caer sutilmente de que va todo esto. Resumo: analistas del Instituto de Política Americana (institución que trabaja como prospectora de datos para el Departamento de defensa, el Pentagono y la CIA) se encuentran, por casualidad con ‘algo’ en varios crucigramas de los principales diarios del país. A partir de entonces comienzan a sucederse los ‘accidentes’, el juego del gato y el ratón, los duelos de lealtades, y todo, todo con mucha pausa. Nada de diálogos innecesarios cuando la fuerza de la imagen habla por sí sola. Aquello de ten a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca, cobra aquí un sentido brutal. Hay una escena que brilla por encima del resto, es simple, de transición, y en ella se utiliza un teléfono móvil como arma y la información como munición. Resume a la perfección el espíritu de esta serie incomprendida. Y finalizada.

El opening de ‘Rubicón’


Hay otra serie, también inglesa, de finales de los setenta. ‘The sandbaggers’ (la traducción literal sería algo así como los embolsadores de arena, así que tiro del original). Esta la conozco solo por referencias, pero son buenas referencias. Las que da el escritor norteamericano Greg Rucka, autor de una serie de cómics, ‘Queen & Country’ sobre el trabajo de los agentes del MI-6, el servicio secreto que se encarga de las ‘amenazas externas’ (para las internas está el MI-5). El cómic está publicado en nuestro país por Norma Cómics y las aventuras de Tara Chance, que así se llama su principal protagonista, tienen continuación en tres novelas que no tienen fecha de publicación en castellano. Si le gusta el género de espionaje más o menos auténtico (más Clancy que Fleming, para entendernos), tiene un rato de disfrute asegurado con estos cómics. Un verdadero gustazo que no falta en mi estantería, como tampoco esos tres libros en el idioma de Shakespeare para los que me estoy armando de valor.

Tanto la serie de televisión ‘The sandbaggers’ (1978-1980, tres temporadas, veinte episodios, cadena británica ITV), como la serie de cómics ‘Queen and Country’ coinciden en su temática. De fondo las actividades de espionaje, en primer plano los estragos que estas causan en las vidas personales de los agentes. Recomendados ambos, sin duda.


Nada de gadgets increíbles, olvidémonos de esculturales femmes fatales en cada esquina. A la historia pasaron los esmóquins y los cócteles exóticos. Los espías son gente como usted y como yo, que pagan sus impuestos, discuten con su pareja y tienen días malos… aunque en los suyos muera gente (eso que ganamos nosotros, ¿no?).