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martes, 14 de agosto de 2012

Un castillo de naipes

La política está de moda. En serio. Tenemos ese bio-pic (aún no lo hevisto pero malicioso, seguro, seguro) de la que fuera aspirante a la vicepresidencia de los EEUU, Sarah Palin. Lo hace HBO con unos estupendamente caracterizados Julianne Moore y Ed Harris. Doy por hecho que dos actores de su talla no caerán en la caricaturación de los personajes y que, aunque no esten sobresalientes, siempre nos dejarán un trabajo muy profesional. También está 'Game change', otra serie que no tengo muy claro si irá de políticos o sobre política, no como 'Boss', con Kelsey Grammer. Esta de política no va. Ha sido una de las triunfadoras de la temporada. En la que 'jefe' del título, un sin escrúpulos y muy autoritario alcalde de Chicago hace cosas, pero no política.

Sin embargo no es de esta series de las que os quiero hablar. Este post está dedicado a un proyecto que se llama 'House of cards', lo que aquí vendríamos a llamar un castillo de naipes. Es una historia de política y políticos, una historia lo suficientemente atemporal como para indicarnos que la avidez de poder en la clase política existe desde siempre, de hecho yo creo que están indisolublemente unidos. La historia tiene dos nombres propios. El de Kevin Spacey como productor y protagonista, y el de David Fincher como director y coproductor. 

Spacey quisiera ser inglés
Me gustaría pensar que 'House of cards' nos va a presentar la parte sucia de la política. La que tiene como protagonistas y ejecutores a los hombres y mujeres que serían el reverso tenebroso de los hombres y mujeres del 'Ala Oeste de la Casa Blanca', esa serie que nos permitió entender de manera amena e inteligente un sistema político, jurídico y social tan complejo como el estadounidense. Esta nueva serie se basa en la novela homónima del británico Michael Dobbs, jefe de gabinete del partido conservador británico y que ya fuera adapatada a la televisión a comienzos de los años noventa del pasado siglo. Aquella primera y excelente serie gozó de cuatro episodios y tuvo segunda ('Play the King') y tercera parte ('The final cut'). En las tres el gran protagonista era Ian Richardson (un cabrón encantador, un cínico inglés absolutamente magnífico) interpretando el papel de Francis Urquhart el hombre que, por cualquier medio, quería llegar (y llega) a ser el Primer ministro británico.

Fincher lo toca y hace oro
La otra pata del banco es el amigo Fincher ('El club de la lucha', 'El curioso caso de Benjamin Button', 'La red social', 'Los hombres que no amaban a las mujeres') probablemente el más personal de los directores que ahora mandan algo en Hollywood. El director adaptará esta serie a la política estadounidense y será, al menos, el director del episodio piloto. Constará de 26 capítulos en su primera temporada y será un show pionero en cuanto a la manera en la que llegue a la audiencia. Lo hará a través de Netflix, la plataforma de distribución vía streaming por internet. Serán episodios de estreno en exclusiva, antes de que una cadena generalista o de cable se haga con sus derechos de emisión. Es una apuesta arriesgada, pero da la impresión de que les han llegado buenas cartas.

Para Spacey no es su primer papel sobre un político. En 'Recuento' (y con un reparto impresionante) interpretaba al hombre designado por el partido demócrata estadounidense para desentrañar (sin éxito) el embrollo de las papeletas servibles-inservibles del Estado de Florida. Para entendernos, aquel fraude que acabó con George W. Bush como el hombre más poderoso de la tierra. En 'House of cards' le tocará hacer de todo lo contrario, pasará de ser el idealista liberal, para convertirse en un depredador conservador.

Yo ya la espero impacientemente.

sábado, 28 de abril de 2012

El negro combina con todo (segunda parte)

Seguimos con el repaso a las mejores series 'noir' que nos deja la actual televisión, y esas series las encontramos casi todas en la BBC y tienen no sólo flema británica, también el aroma de las grandes historias.  

Luther debería cuidar sus amistades
'Luther' es una debilidad mía. Es el más identificable icono de la novela negra en su trasvase a la pequeña (cada vez menos) pantalla. Un policía con claroscuros, bajo investigación casi constante por sus métodos un tanto brutales y que siempre acaban saltándose las normas. Pero sus resultados son impecables, si un caso está jodido saben que es Luther quien se lo puede resolver. Ya lleva dos temporadas (de seis y cuatro capitulos respectivamente). La primera es impecable, la segunda baja un poco el nivel pero aún así es muy buena. Esa primera temporada está dividida en dos partes bien diferenciadas. En los tres primeros episodios vemos la errática vida de Luther, recién separado de su mujer y reincorporado al servicio activo después de una larga investigación por brutalidad policial. En esos tres capitulos nos ofrecen tres casos distintos en los que podemos conocer los métodos de nuestro protagionista y se nos presenta a toda la galería de personajes secundarios, especialmente a Alice, el reverso tenebroso de Luther. Los tres capítulos finales forman un todo que remata la primera temporada de una manera tan retorcidamente brillante, tan fascinantemente inesperada, que te hace volver a ver los últimos diez minutos del episodio para captar todos los detalles.
Y luego está Idris Elba un enorme actor (en lo físico), capaz de transmitir una enormidad de emociones. Sobre el descansa el peso de la serie, que ha hecho despegar su carrera de manera espectacular, le conocimos en 'The wire', pero ya es uno de los imprescindibles y desde su serie ha participado en blockbusters del cine como el 'Thor' de Kenneth Brannagh (qué cosas) o 'Prometheus' de Riddley Scott. Idris Elba es Luther, y lo es con esta intensidad...'Don't let me be misunderstood', versión de Nina Simone:


Compartiendo varios rostros de 'Luther', 'Inside men' (hombres de dentro) es una serie en cuatro capítulos, que como su propio título nos da a entender, narra la historia de un gran robo, un golpe desde dentro. Su principal protagonista es Steve Mckintosh, un actor tan extraño como sorprendente. Un tipo con una presencia anodina pero un ciclón interpretativo. Esta serie nos narra en dos tiempos (en presente y en flashback) como se gesta un robo de dinero en metálico, el más importante en la historia del Reino Unido. Las motivaciones de los atracadores, las consecuencias de sus actos por las que pasan de ser ciudadanos cumplidores a delincuentes buscados. 'Inside men' tiene además algo que los británicos hacen con brillantez, una resolución inteligente, lógica, con la que el espectador no se siente estafado, cosa que en este género (con vueltas y giros de guión) no suele ocurrir tan a menudo como nos gustaría.


Última parada, 'Mad dogs'. Comedia negra, o más bien roja, por que sangre hay mucha. Es una joyita rodada en Mallorca que cuenta ya con ocho capítulos (cuatro por temporada). La historia nos cuenta como cuatro amigos cuarentones viajan a Mallorca para celebrar una fiesta para celebrar la prejubilación de un quinto colega. Son ingleses borrachos, muy borrachos, muy drogados y muy desfasados... María Botto es una estrella invitada en la serie, hace de inspectora de la policía nacional. Especialmente reseñables son también los tres promos de la primera temporada que rodó el ultramegafamoso fotógrafo David Lachapelle.

Si estas historias os gustan, también podríais probar con los tres telefilmes que conforman la 'Red Riding Trilogy', descorazonadoras y absorventes a partes iguales. Un feroz y despiadado retrato de la corrupción policial británica a finales de los 70, principios de los 80. Otra buena recomendación es 'Exile' (tres capítulos), con dos actores en un genial tour de force, John Simms y Jim Broadbent. Dos periodistas: padre e hijo. Un misterio familiar que implica a toda la comunidad del norte de Inglaterra y todo ello aderezado por recuerdos enterrados y el alzheimer.


Por ahora esto es todo. La próxima serie de post tendrá
también olor a pólvora. Hablaremos de las mejores series policíacas de la actualidad.

lunes, 23 de abril de 2012

Curioseriales

Vale. Lo reconozco. Me encanta irme por las ramas... es peor en persona, pero es verdad que tengo los dedos ligeros. Me dice mi 'pepita grillo' que escribo mucho, que mis post son muy largos. No le falta razón. 

Pero no van a ser más cortos, al menos no todos. Pero sí que voy a hacer una concesión a los que me piden que teclee un poco menos. Los voy a llamar: 'Curioseriales'. Ahí queda eso. Y tan plácido que me quedo tras el encendido de la bombilluca de las ideas...

¿Sabeis que tienen en común las tres series de CSI, además del nombre, los productores, la temática y todo eso?. ¿Qué icónico elemento sale en 'Fringe' y 'Twin Peaks'? ¿Quién es el policía televisivo que ha aparecido en varias series de televisión americanas e incluso por referencias en alguna inglesa?. Esas son las preguntas (que os hacéis muy a menudo, lo sé) que intentaré responder (quitándoos un peso de encima) en mis 'Curioseriales'.

miércoles, 11 de abril de 2012

Sorkin te quiero, Sorkin yo te adoro...


Es una unión tan perfecta que estaba escrito en las estrellas que ocurriría, por eso aunque me congratulo enormemente, también me duele pensar lo que hubiera sucedido si sus destinos se hubiesen cruzado antes. De todo lo que habríamos disfrutado, de todo lo que YO habría disfrutado. Pero de nada sirve lamentarse, toca prepararse para saborear uno de los proyectos más esperados y ambiciosos de la ficción en televisión.

Hablo de Aaron Sorkin y la HBO. Hablo de 'Newsroom'.

En estado de éxtasis me he quedado tras ver el primer avance de su esta serie, con la que completa su trilogía televisiva.


Andaba el hombre con tiempo desde la cancelación de su última serie, lo había matado ganando su primer oscar (era lo que le faltaba para unir a sus Emmys y Globos de oro…) y escribiendo otro guión bastante aclamado (el de Moneyball), pero tenía una espinita clavada y se llamaba ‘Studio 60’.

Aaron, etiquetado para los óscar
Fue la tercera de sus criaturas televisivas y fue cancelada tras su única temporada. Personalmente lo entiendo, me encanta la serie pero su estilo británico de denuncia sin paliativos, como que no, no lo veo bien digerido por la sociedad norteamericana. Pero el espíritu de Sorkin es el de no rendirse y por eso vuelve a la carga y de nuevo con una serie que tiene de nuevo al periodismo televisivo como centro.

Y es que me encanta lo de la tele dentro de la tele, adoro a Sorkin y amo a la HBO. Gozo de placer anticipado. Palabrita.

jueves, 29 de marzo de 2012

El negro combina con todo (primera parte)

Bastantes Bastardos Cabrones... en sus series, quiero decir
Los ingleses se lo están montando realmente bien, tanto que ya son sin lugar a dudas la referencia de un género que literariamente nació en EEUU el siglo pasado y que en las últimas décadas han casi monopolizado autores europeos. Hablo claro está, del género negro, no confundir con el policíaco o el procedimental. Me refiero a esa oscuridad que anida en el alma de muchos de nosotros, de la que nos gusta renegar, pero a la que acudimos en forma de entretenimiento más o menos sano, ya sea en libro, cine o televisión.

Siempre he sido un seguidor del género, pero de un tiempo a esta parte mi fascinación ha crecido gracias a autores como Harlan Coben, Philip Kerr, Ian Rankin o clásicos como Jim Thompson o Chester Himes. Los Hammet, Chandler y compañía siguen siendo una referencia, claro está, pero hay que leer cosas nuevas... ver cosas nuevas. Y ahí es donde me he encontrado con estas producciones británicas (casi todas de la BBC), tan escasas como intensas, nunca más allá de seis capítulos por temporada. Lo justo para contar lo que hay que contar, sin interludios, sin rodeos. Duro y directo (a la boca del estómago). Ver una de estas series suele dejarte sin aliento, por la calidad de los interpretes, por su impecable (urbana y sencilla) producción y por sus guiones. ¡Vaya guiones! ¡vaya tramas!. Historias que enganchan, a veces con una sorprendente falta de ritmo, otras con un vértigo inaudito en la televisión.

Os voy a recomendar unas cuantas.

¡Sí! ¡Brannagh sabe actuar!
Empiezo por la más veterana. 'Wallander', la adaptación británica de las novelas de Hening Mankell sobre el Inspector Kurt Wallander, de la policia de Istäd, Suecia. Aquí tenemos a Kenneth Brannagh (multipremiado por este trabajo) interpretando al citado inspector, lo hace con una sensibilidad que no creía posible en un actor que suele tender al histrionismo. Está contenido, comedido, inmenso. Las novelas también están adaptadas con rigor y en ellas, el terriblemente bello paisaje sueco se convierte en otro personaje destacado de esta historia. Tres capitulos por temporada (series, que dicen en las islas). El 1 de abril se estrena la serie 3, los capítulos 7,8 y 9. Wallander es un buen policía con una desastrosa vida personal, su padre tiene principios e Alzheimer, su hija no le habla, su exmujer ha vuelto a casarse... pero su trabajo, su deber está por encima de todo. Para quienes descubrieron con la Trilogía Millenium que la frialdad nórdica no está sólo en el ambiente, que sepan que las novelas de Wallander son el germen de esa percepción. La serie nos deja unos notables secundarios, unos casos interesantes y unas imágenes increíbles, filmadas con unas cámaras especiales para resaltar el color y la luz especial de cada uno de los escenarios.  Así lo promociona el canal TNT...



lunes, 19 de marzo de 2012

Cuéntame un cuento

Érase que se era un espejo mágico en el que quién se miraba no veía su reflejo, si no un mundo maravilloso, fantástico. Ese espejito se llamaba televisión y, de un tiempo a esta parte, las historias que contaba eran nuevas pero tenían un sabor antiguo, tan viejo como los cuentos...
El reparto de 'Érase una vez'
Vamos, que lo de los cuentos está de moda. Dos series, que ya se pueden ver en España, fabulan con una vuelta de tuerca a los cuentos clásicos, hablamos de 'Érase una vez' y 'Grimm'. Son dos acercamientos distintos a las historias inmortales que todos conocemos, hemos leído, nos han contado o incluso hemos pagado por ver en versión edulcorada y con la firma de 'Walt Disney'. 'Érase una vez' nos presenta a los personajes de esos cuentos de hadas (Blancanieves, Cenicienta, Rumplestinski, Pepito Grillo, Caperucita, El cazador...) desmemoriados, viviendo como personas normales en un pueblecito se llama 'Storybrook' (que si le quitas la segunda 'r' se puede traducir por 'libro d de Nueva Inglaterra. Todo forma parte de un sortilegio de la malvada bruja (la alcaldesa y cacique del pueblo) que trasladó a todo cristo desde el mundo de fantasía a este otro mundo real (el nuestro, chavales) como venganza por, ehhh, por ser, estooo.... por ser buenos y tal. Peeero, llega alguien nuevo al pueblo (y se supone que por culpa del malvado encantamiento nadie entra ni sale del villorrio en cuestión), y entonces algo se pone en marcha, algo que la malvada bruja no había previsto. De eso va. 

Casos muy 'grimmosos'
La premisa es distinta en 'Grimm', en este caso nuestro protagonista es el último descendiente de los susodichos hermanos Grimm, que son en realidad una estirpe dedicada a acabar con los seres fantásticos de los cuentos de hadas. Aunque no hay un 'lobo feroz', hay toda una raza, los personajes de los cuentos no son aquí más que una disculpa para darle un trasfondo al personaje principal, policía de homicidios en Portland, Oregon, una de las capitales más boscosas de EEUU. 'Grimm' tiene más en común con otra serie ya veterana, 'Sobrenatural' que con 'Érase una vez': la lucha de un elegido contra las fuerzas del mal. La serie es bastante más intrascendente que su compañera en los cuentos de hadas. Al contrario que las dos series anteriormente citadas, 'Grimm' carece de personajes-gancho o suficientemente atractivos más allá de un secundario interpretado por el excéntrico Reggie Miller. De hecho es este personaje quién nos deja el único punto verdaderamente en común con 'Erase', su coche. Un clásico escarabajo de color amarillo, igual que el que conduce Emma Swan, protagonista de la otra serie. 

jueves, 15 de marzo de 2012

Sólo Chuck


De vez en cuando me doy una vuelta por la web de apple y me empapo de trailers de las películas que están por venir. Habitualmente confirmo en qué no me voy a gastar mi dinero, encuentro alguna cosa interesante o incluso me doy ese gustazo un poco culpable de revisar los últimos ‘blockbuster’, los estrenos palomiteros per se, sin que la calidad tenga nada que ver (de ahí lo de culpable). Todo esto viene al caso de ‘Los mercenarios’. La segunda parte para más señas. Estoy hablando de Silvester Stallone, Bruce Willis, Arnold Swachzenneger, Dolph Lundgren, Jason Statham, Jean Claude Van Damme y Él. El hombre. Chuck.


Chuck en 'Los mercenarios 2'
Porque hay que ser muy grande, hay que haber hecho cosas muy importantes para que se te (re) conozca simplemente por tu nombre de pila. Chuck sólo hay uno. Como Clint. Todos sabemos de quién hablamos, hay que ser un icono (ejemplo: Brad y Angelina) para que no haya ningún tipo de confusión. En otros ámbitos del showbusiness están Elvis, Frank, Bruce, John-Paul-George-Ringo, Raphael… Britney. O Naomi, Claudia, Cindy (se me notan aquí los años ¿verdad?).

Y es que si esto lo escribieran Los Bravos lo dirían con una simpleza anonadante: Chuck es Chuck. En su filmografía Chuck hace de Chuck, de Chuck veterano de Vietnam, de Chuck de operaciones especiales y, en sus orígenes, de Chuck sparring de Bruce Lee (con pelea nada menos que en ¡El Coliseo romano!). Son Chucks intercambiables, con sus accesorios y todo, pero nadie se atrevió nunca a pedirle una licencia para hacer y vender figuras de acción (los muñecos de toda la vida, vamos). Temían una patada giratoria como respuesta...

Pose alà Walker 
Pero si el hombre era una leyenda, con su serie de televisión se convirtió en un mito. Chuck es ‘Walker, Texas Ranger’. Durante nueve temporadas vimos como era el día a día de ese duro y barbado hombre de la ley. Conocimos al dedillo su temible, única y ya registrada patadagiratoriaconbotascamperas, reímos, lloramos, nos enamoramos… Walker desfaciendo entuertos acompañado del Ranger Trivette (que siempre puso en valor mi colega Sergio Fuente) y todo en la friolera de 203 episodios (1993-2001) y siempre de fondo con el tema musical de la serie, interpretado ¿adivinan por quién? Pues sí, porque Chuck también canta.

Una televisión que se precie de tal tiene que haber programado al menos un ciclo de películas de Carlos Ray (sí, sí, su nombre verdadero es ese, y ¡nació en Oklahoma!) o tener en su parrilla la serie de Cordell Walker.

Evidentemente no podía acabar sin dejar constancia de los ‘Chuck Norris facts’ esos dogmas de la chuckología. Ahí van mis favoritas…


Chuck Norris no duerme. Espera.

Chuck Norris fue a un Burguer King y pidio un Big Mac... y se lo comió.

Chuck Norris puede dividir por cero.

Chuck Norris es la razon por la que Wally se esconde.

Chuck Norris tiene dos velocidades: Caminar y matar.

Dios dijo: - Hágase la luz-. Y Chuk Norris contestó: - Pídelo por favor-.

Dios creó el mundo en seis días, y el séptimo no descansó, lo pasó escondiéndose de Chuck Norris.

Mientras rodaba 'Walker, Texas Ranger', Chuck Norris resucitó a un corderito, que había nacido muerto, frotando prolongadamente su barba contra la criatura. Poco después de que el animal volviera a la vida, Chuck Norris le dio una patada giratoria delante de todo el mundo, rompiéndole el cuello, para recordar a la multitud que lo que Chuck nos da, Chuck nos lo quita.

domingo, 11 de marzo de 2012

Suena bien


Seguro que en casa habéis hecho aquello de poner la tele para que os haga compañía. Que suene sí, que parezca que hay alguien en casa con vosotros… no en plan “ve hacia la luz Caroline” si no en plan bien, se me entienda. Es por eso que quiero hablar del sonido, de la música concretamente en la televisión.

La música es evocadora y en televisión ayuda a transmitir. Si la combinación es suficientemente buena, los resultados son evidentes… aquí van unos ejemplos.

Una canción conocida por muchos que ahora suena todavía más, un trampolín último. Los temas de este tipo son perfectos para los promos de televisión, de nuestra TVE concretamente, acompañando la imagen de marca incluso. Moby, Amaral y ahora… Lana Del Rey y sus ‘Video games’, en el promo del cine clásico de La 1.


Una canción no muy conocida que aparece en una promo o un trailer y acaba enganchando, a los seguidores de la serie o programa, a la música del artista en cuestión. Mi último descubrimiento se llama Florence and The Machine y escuché su tema ‘Seven devils’ en el último avance de la segunda temporada de ‘Juego de Tronos’.


Una canción y/o artista preparado para dar el salto gracias a un spot de televisión rompedor. Seguro que recordáis este anuncio de perfume que se emitía en todas las cadenas estas navidades. La protagonista del video es la propia cantante, la británica Florrie. El tema es una versión de una canción de Blondie.


El videoclip es una versión larga del spot del perfume.

Algo así lograron los Asteroid Galaxy Tour tras ponerle banda sonora a la campaña de 2011 de Heineken, titulada ‘La entrada’ un videoclip memorable. Una canción a la que ponerle oído y un grupo con muchos discos a sus espaldas, a quien se le abrieron las puertas del mainstream.


Mismo estilo para la campaña de 2012 ‘La cita’, también de la cerveza que nos hace pensar en verde (al menos una de ellas). Pero en este caso el tema es una versión del mítico tema de la película india ‘Gumnaan’. Y está cantada en indi. Mooola.


Cuidar la selección musical es fundamental para hacer buena televisión, eso lo saben los que mejores productos crean, la gente de la HBO, por eso en su página web, cada capítulo de cada una de sus series estrella ('Sexo en Nueva York', sin ir más allá), tiene reseñadas las canciones que se pueden escuchar. Un respeto hacia el escuchante y hacia el compositor.

Otra serie que también tiene una más que destacable selección musical, tirando mucho de bandas independientes, es 'Anatomía de Grey'Y es que en también en la página de la ABC, nos enumeran las canciones que se utilizan en cada capítulo de la serie y también nos ofrecen la oportunidad de comprar cada tema o los recopilatorios de las canciones que suenan en cada temporada.
  
Porque la tele cuando suena nos hace compañía, pero cuando suena realmente bien, la pantalla se convierte en una puerta por la que se cuelan las canciones que pueden adornar nuestra vida.

jueves, 8 de marzo de 2012

Retroalimentación

Soy un adicto a las series. A las buenas series en general. Con el tiempo he llegado a desarrollar una memoria histórica de series e incluso encuentro resonancias de unas en otras. Me refiero a sensaciones más allá de aquellas producciones que comparten showrunner, directores de episodios o incluso guionistas. Este no va a ser un post especialmente largo (y tedioso, lo se). Os doy un par de ejemplos.

No hablo de que 'Cómo conocí a vuestra madre' suponga el relevo generacional de 'Friends' o de que 'Southland' sea una puesta al día de 'Canción triste de Hill Street'. Se me vienen a la cabeza series de épocas distintas pero que comparten temática y podrían ser consideradas relevos generacionales. Véase: 'El equipo A' y 'Las reglas del juego' o 'Expediente X' y 'Fringe'. Pero no.


Míralas a las cuatro, cada una con su Emmy
Pienso que 'Las chicas de oro' son las protagonistas de 'Sexo en Nueva York'... para mí es evidente, son la misma pandilla pero un poco mayores y de retiro 'dorado' en Miami (con matices, vale). Y ahora nos cuelan una precuela de 'Sexo...' en época de instituto, que sería una preprecuela de las aventuras de Sofia, Blanche, Dorothy y Rose. Vamos que se retroalimentan. Y eso en cuanto a la comedia (sí, sí con matices también).


Marines y 'plumilla'
Pero en lo que se refiere al drama esta resonancia se me ha hecho muy evidente mientras veía uno de los últimos capítulos de la excelente miniserie bélica 'Generation Kill'. La gran obra postwire y pretreme de David Simon y Ed Burns. Los marines asqueados-tarados-concienciados-insensibles-jodidos de la televisiva invasión de Irak son los chicos que hemos visto crecer en el instituto de Dillon (Texas) en 'Friday night lights', son los chavales que no pudieron conseguir la beca universitaria jugando al football (el americano) y acabaron alistándose en los marines (ya saben, eso del tío Sam y semper fi) para poder pagarse la carrera. Vamos los que querían estudiar, los otros sólo aspiraban a ser Marines. Los muchachos de una ciudad desolada del medio oeste americano (así debe de ser el purgatorio). 

A eso me refiero con lo de las resonancias. Son series, son historias que se retroalimentan, conceptos similares pero no iguales. Complementarios. Y precisamente de ideas parecidas e inspiraciones no muy originales os hablaré en uno de los siguientes Post. Os contaré cuentos de hadas ya que parece que cada vez están más de moda (quién nos lo iba a decir). 

miércoles, 7 de marzo de 2012

Mejor que las películas

Sí, en serio. La serie de TV es mejor que las pelis, las tres últimas, se entiende.

Aún la tenemos en algunos cines, es algo conocido como ‘Episodio I, la Amenaza fantasma’. Fue la continuación-precuela que se sacó de la manga el amigo George para seguir recaudando. Delirio visual de los muchachos de Industrial Light and Magic que se pusieron las pilas puesto que trabajaban para una producción del jefe. Ahora, la primera de estas precuelas se proyecta (reestrena) en 3D. Citando al actor Elijah Wood, Lucas nos ha hecho una jodienda a todos los seguidores de la saga: la va a estrenar en 3D, sí, pero lo hace en el orden episódico. Uséase, que hasta dentro de tres años no comenzaremos a ver en el cine la trilogía original. Wood se expresa de manera más contundente dice: ‘jodido cabrón de Lucas...’

Es Darth Maul, que saldrá en la cuarta temporada
Pero no desesperen jóvenes padawans. El espíritu de la saga pervive en una serie de animación: ‘Las Guerras Clon’. Tiene la acción, los personajes bien perfilados y una animación digital (a medio camino entre el 3D y el anime japonés) que mejora con cada episodio. También nos presenta a algunos personajes clásicos y se constituye en una especie de guía visual de la república galáctica. Los protagonistas principales son Obi Wan Kenobi junto a Anakin Skywalker y la padawan de éste, Ashoka Tano (además de los inseparables C3-PO y R2-D2). Pero también conoceremos a lo largo de la serie al joven Boba Fett, al Capitán Tarkin (luego lo asciende el Emperador), a Chewbacca, a Jabba el Hutt, Greedo y a los maestros del Consejo Jedi, que corren sus propias aventuras. En la cuarta temporada, que se emite en la actualidad, el viejo conocido que nos presentan no es otro que Darth Maul, probablemente el mejor hallazgo (visualmente hablando) de la segunda trilogía galáctica.

La guía de visionado para estas Guerras Clon es muy sencilla, puesto que se sitúa entre la segunda (El ataque de los clones) y tercera (La venganza de los sith) películas de la trilogía precuelizante. La serie es en realidad dos, bajo el mismo nombre, eso sí. La primera es del año 2003 y tiene una animación tradicional diseñada por Genndy Tartakovsky, el creador de Samurai Jack. Esta primera serie, producida por Cartoon Network, constó de tres temporadas. Las dos primeras estuvieron compuestas por 20 microepisodios de unos 3 minutos de duración. La tercera tuvo cinco episodios, pero de 12 minutos cada uno. Esta primera serie fue excepcionalmente bien acogida por público y crítica que encontraron en ella el espíritu de la saga original. También ganó un premio Emmy a la mejor serie de animación en 2005.

Tres años después, en 2008 se estrenaba, directamente en los cines, el capítulo piloto de la nueva serie. Desde ese momento se han completado cuatro temporadas, 88 episodios, aunque todo parece indicar que, al menos, existirá una quinta temporada, puesto que la idea de George Lucas era la de prolongar esta historia entorno a los 100 capítulos.


Y cabe recordar que estas ‘Guerras Clon’ son sólo el primero de los dos proyectos que Lucas ha preparado para trasladar su galaxia muy lejana a la televisión. El segundo, de imagen real, continúa su preproducción y ya cuenta con buena parte de los guiones escritos, ya ha realizado varios castings y tan sólo se encuentra a la espera de que Industrial Light and Magic desarrolle un software que permita trasladar a la pantalla las ideas que la cabecita de George no para de parir.

viernes, 2 de marzo de 2012

La historia mola

Basado en un hecho real. ¿A qué sí?, ¿A qué os entran temblores sólo con escuchar esas palabras?. A mi personalmente me retrotrae a un sábado o domingo en la sobremesa... una mujer acosada por su ex marido, una adolescente que descubre que su padrastro es un envenenador en serie (un viudo negro o gris marengo, lo que más se lleve). 

Luego están las series históricas, basadas en hechos documentados más o menos rigurosas... ejemplos en la parte positiva pueden ser 'Los Tudor', 'Roma', 'John Adams'. Y luego tenemos otras en las que la leyenda debería de ser algo así como basado en hechos surreales. Me refiero a cosas como 'Spartacus' y sus derivados.

Pues basada (inspirada que dicen) en hechos reales, tanto, como que es una producción del Canal Historia, nos llega 'Hatfield & McCoy Feud'. La rivalidad entre esas dos familias que se convirtió en legendaria. Su historia es la de los Estados Unidos, ese sitio en el que han mitificado su guerra civil, donde la han convertido en un emblema de somos distintos, pero somos uno. Quizá es la distancia que ya han tomado (la nuestra está aún muy reciente y con muchas heridas que todavía supuran y huelen muy mal), pero quizá aquí algún día podamos ver un buen producto audiovisual. Nada, que me voy por las ramas y yo sólo vengo a hablar de televisión.

Los Hatfield. Nótese que un par de niños van armados.
Allá por 1878 vivían los Hatfield en West Virginia y los McCoy en Kentucky. Las dos familias eran vecinas muy mal avenidas. Separadas sus tierras por los sinuosos recodos del río 'Tug fork'. Las rencillas habituales se catalizaron en rivalidad sangrienta tras la guerra civil en la que los McCoy lucharon del bando de la Unión (el norte) y los Hatfield del lado Confederado (sudistas). Dicen de esta historia en la que se sucedieron asesinatos y ejecuciones por uno y otro lado, que no es sino una moderna alegoría de los conceptos de honor, justicia y venganza tan arraigados en las familias, los clanes de hace dos siglos.

El caso es que más de una decena de muertos son los que nos arroja esta rivalidad que ya forma parte del folclore (escaso, todo hay que decirlo, en un país descaradamente joven) norteamericano. El Canal de Historia ha producido una miniserie en tres partes, a estrenar en este 2012 y que ha contado con un gran reparto. Los patriarcas de ambas familias están interpretados sin ir más allá por Kevin Costner y Bill Paxton.


No tiene mala pinta. Si se cumplen las expectativas, estaremos ante un buen ejemplo de que sí, que la historia mola

martes, 15 de noviembre de 2011

Se trata de vender


Un joven George Lucas, con sus 'juguetes'

Resulta que todo esto del merchandising y la diversificación de productos en referencia al mercado cinematográfico o televisivo no existía hasta que llegó un señor (un pipiolo, por aquel entonces) llamado George Lucas. Con aquella space opera suya no esperaba recaudar mucho en los cines, así que cedió su porcentaje en taquilla a cambio de los derechos de mercadotecnia. La productora no dudó en aceptar el trato, Lucas aún está riéndose... el resultado es evidente, Darth Vader, la Princesa Leia, R2-D2 o Yoda son iconos globales en forma de muñecos, tazas, camisetas, videojuegos y anuncios de cualquier cosa. Por eso Lucas, un señor ahora muy, pero que muy rico, lo empezó todo.

Me sirve a modo de introducción la historia de Lucas para acercarme a dos fenómenos que han trascendido la pantalla de televisión en los últimos tiempos. Dos series de temática en principio similar, de producciones radicalmente opuestas y con orígenes bien distintos que acaban asumiendo el mismo rumbo: colonizar el mercado con sus productos, un reclamo de indudable atractivo para los seguidores de ambos programas.

Hablo de ‘Juego de Tronos’ y de ‘Águila Roja’.

Empecemos por la primera. Se trata de una producción de la cadena norteamericana HBO, 12 episodios en su primera (y hasta ahora única estrenada) temporada. El material original es la saga de fantasía ‘Canción de hielo y fuego’ escrita por George R.R. Martin, de la que por ahora se han publicado (y escrito) cinco de los siete libros de los que se compone. El propio autor está implicado en la adaptación televisiva. Es el primer acercamiento adulto a este género en televisión, con un éxito más que notable en todo el mundo. Actualmente se rueda en Irlanda la segunda temporada, que en principio adaptará el segundo libro. El éxito de las novelas, además de las virtudes como escritor de Martin, se basa en su serialización, algo cultivado por el autor, forjado en batallas televisivas como guionista, entre otras, de series tan míticas como ‘The twilight zone’.
La 2ª edición del juego de mesa


El género de fantasía es bien conocido por arrastrar tras de sí un importante grupo de seguidores, capaces de gastarse mucho dinero en merchandising, la saga cinematográfica de ‘El Señor de los anillos’ así lo puso de manifiesto hace unos años. Por eso, antes de la producción de la serie televisiva ya existían varias páginas web, amparadas por el propio autor, que comercializaban figuritas inspiradas en los personajes de la saga, o camisetas creadas artesanalmente, también con inspiración en las novelas. También existían un par de juegos de mesa, juegos de cartas y dos series limitadas en cómic (‘El caballero errante’ y ‘La espada leal’). Todo basado en los libros, por aquel entonces no sólo la original, sino la única fuente de inspiración.

¡Una pinta a la salud de Daenerys!
Y luego llegó la tele, la carísima producción, un reparto de estrellas, y toda la maquinaria promocional de un gigante como HBO, una cadena cuyos productos son sinónimo de calidad. Amén del éxito de un programa al que desde la crítica se le dedicaron epítetos tan halagadores como ‘los soprano con espadas’, la promoción, la difusión y por tanto la demanda de los productos del ‘Juego de Tronos’ se dispararon. Todo lo que se había creado en torno a las novelas quintuplicó sus ventas, se necesitaron muchas reediciones de material agotado, y desde entonces se han creado juegos de rol, camisetas, tazas, jarras de cerveza, vasos de licor, réplicas de las espadas, audiolibros, varios videojuegos en distintos formatos y plataformas, y hasta los escudos heráldicos de cada una de las casas nobles, pintados a mano en madera, de unas dimensiones considerables, para colgar en las paredes, por si quisiera decorar usted su casa como un salón de banquetes de los siete reinos…

El trailer de uno de los videojuegos basados en el 'Juego de Tronos'.


Del continente de Poniente a las calles del Madrid del siglo XVII. Nuestro producto nacional más rentable, televisivamente hablando, es sin duda ‘Águila roja’. Si en el caso del ‘Juego de Tronos’ hablábamos de fantasía realista (término acuñado ahora mismo y en permanente contradicción). En el caso de la producción de Globomedia para TVE, estaríamos hablando de costumbrismo fantástico. Como tampoco estamos diseccionando la serie no vamos a entrar en un quítame allá esos ninjas en el Madrid de los Austrias… y sí del merchandising. Y en este caso aún adquiere más mérito. El habitual seguidor de sagas de fantasía no sigue ‘Águila roja’, un producto más infantil, menos exigente, con lo que no se va a gastar dinero en ello. Pero a los niños les encanta y por eso hay una serie de productos para jóvenes, muy similares a los que se podrían ofrecer a los seguidores de cualquier saga de temática parecida, de origen anglosajón y bien asentada a nivel internacional.

Mochila ninja
Cabe recordar que en el caso de 'Águila roja', el material original es la propia serie de televisión (4 temporadas, 42 capítulos y subiendo), pero ya ha dado para el estreno de una producción cinematográfica, un juego de ordenador, varios cómics, dos juegos de mesa, un juego de cartas coleccionables, puzzles, además de la variopinta colección de mochilas, relojes, gorras, camisetas, disfraces y toda clase de material escolar.

El spot del juego de tablero y los cómics...

http://www.youtube.com/watch?v=sH57w4mjCKs&feature=related

Son dos maneras distintas, pero similares de potenciar mediante el merchandising, sus éxitos en la pequeña pantalla. Diferentes estilos, pero ambos rentables, de eso no cabe duda.








sábado, 12 de noviembre de 2011

El Tintin de la tele



Desconozco si la de Peter Jackson y Spielberg es una historia de amor o un negocio. No, no entre ellos, si no con ese reportero belga, el tal Tintin.

Por mi parte lo es. Es un amor interrumpido pero cuyos rescoldos no se han apagado nunca. Comenzó cuando era pequeño y descubrí algo llamado Biblioteca Infantil en mi ciudad natal, en Oviedo. Era lo más parecido al paraíso que puede exitir (desde mi punto de vista). Allí conocí a Asterix, a Lucky Luke, pero sobre todo y por encima de todos a Tintín. Fue una fascinación que creció con los años pero sin convertirse en una obsesión. No soy desde luego, un 'tintinófilo' (Enric González y Arturo Pérez Reverte sí que tienen ese honor) , pero no puedo negar el cariño que me despierta el pelirrojo del tupé.
 
Hace un par de años descubrí con asombro que en mi amplia biblioteca faltaban los álbunes de Hergé y tras rezongar unos meses, mi novia decidió regalarme el primero de la serie, a modo de piedra angular. En mi cumpleaños fue más allá y me obsequió con una replica en  miniatura del icónico cohete de 'Objetivo: la luna'. ¡¡¡Es evidente que me quiere!!!

Si bien la película que estos días está en los cines, fruto de la colaboración de estos dos monstruos del séptimo arte, es un entretenimiento completo, aunque sin mucha trascendencia. Un verdadero aficionado habrá disfrutado especialmente con todas las referencias que trufan el metraje, pero sobre todo con la secuencia inicial. Una delicia en la que se repasan prácticamente todas las aventuras de Tintín, Milú y Haddock.

La cinematográfica es una adaptación repleta de cariño, una actualización del aventurero, un jóven Indiana Jones (también prometo un post sobre aquella serie), pero quizá el más fiel de los acercamientos audiovisuales fue el de 1991. Una coproducción de animación tradicional franco canadiense titulada, como no podía ser de otra manera: 'Las aventuras de Tintín'.

Así comenzaba aquella serie, ¡¡y así de bien suena a día de hoy esa banda sonora!!


La banda sonora está compuesta por Ray Parker y tiene ese aire aventurero ideal para hacer un poco más adulta a esta serie.

Y resulta que esa serie de animación, los 21 episodios y los tres largometrajes están a la venta en castellano (llámalo venta, llámalo descarga...). En un bonito pack de cinco deuvédeses titulado, obviamente, 'Las aventuras de Tintín'. Son estos de aquí al lado. Y vienen a salir por menos de 40€.




Espías como nosotros


Ando estos días disfrutando de una serie (miniserie en realidad) de sabor añejo, con el espionaje como tema. Como está basada en un libraco (por el volumen, no por la calidad) de John Le Carré se le presupone cierta enjundia. La tiene, y mucha.

'Tinker, taylor, soldier spy' es su título, en el que se hace referencia a una antigua canción de cuna británica. La miniserie de siete capítulos se rodo en 1979 y se emitió ese mismo año en la BBC. El protagonista es George Smiley, ex alto cargo de la inteligencia inglesa. El rol de Smiley está interpretado por el mítico Sir Alec Guiness ('El puente sobre el Río Kwai', 'Quo Vadis?', 'Star Wars'!!!!!). La serie no ha envejecido mal, pero es un innegable producto de los años setenta.

Hay un topo ruso en la más alta cúpula de los servicios secretos, el que lo descubrió aparece muerto y por eso toca echar mano de ese maestro de espías ya retirado, el buen George. Hierático Guiness, economía de gestos, pero un verdadero torrente a la hora de trasmitir con una mirada todo lo que está pasando por su mente. Amén de conocer como esta gente, pese a ser espías, son británicos y como tales auténticos gentleman. Nada de estallidos de ira, arrebatos furiosos o carreras... en todo caso, gestos de fastidio, aceptación de la derrota y, como mucho, paso acelerado, correr es cosa de franceses (que dirían ellos sin despeinarse ni soltar el paraguas). Como todo, tiene su contexto. La serie se mitió en pleno auge del caso de los Cinco de Cambridge, espías ingleses al servicio de Moscú durante más de veinte años.

La serie tuvo una continuación, 'La Gente de Smiley', (1982, 6 episodios) que comienza con una premisa similar, años después de la primera miniserie: Un viejo espía ruso a sueldo de su graciosa majestad es asesinado cuando intentaba ponerse en contacto con Smiley, por mediación del servicio secreto inglés, sin saber que la jubilación había hecho presa en el buen George. Si los primeros capitulos se desarrollaban en plena guerra fría, esta segunda tanda tiene como fresco de fondo la politización total y absoluta de esos servicios de información. Cómo los números, la pura y cada vez más dura la economía condicionan las operaciones, tildadas como anacrónicas por los oficinistas y burócratas que dominan en ese momento el cotarro de la información. La narración sigue siendo lenta, en algunos momentos incluso opresiva y sobre todos ellos destaca Guiness. Cómo juega a ser espía, utilizando métodos desfasados como ocultar microfilms en su corbata, o simplemente preguntando directamente lo que quiere saber. 

Su antigua secretaria, Connie, a la que recurre en busca de su memoria prodigiosa tiene en esta miniserie unos diálogos absolutamente geniales:

Connie: -Y allá va el temible jubilado de Chelsea, el azote de los malvados... veterano ya desde la batalla de las Termópilas, curtido en todas las guerras calientes, frías y templadas... Ahora es una guerra gris, George, no hay buenos ni malvados. Nosotros no estamos ya del bando de los ángeles. Todo ha cambiado, ahora somos medioángeles contra mediodemonios...

Ahora la primera de las series protagonizadas por George Smiley tiene su versión cinematográfica, de inminente llegada a las salas. Si la síntesis es una virtud, aquí tenemos a un Mozart. De ‘Tinker, taylor, soldier, spy’ en el original, en nuestro país pasa a titularse con un escueto ‘El topo’. Aquí os dejo su trailer en castellano…


Además de los enormes Gary Oldman (tomando el relevo de Sir Alec Guiness) y Colin Firth, es una inmejorable ocasión para ver a Benedict Cumberbatch (el Sherlock televisivo). Se estrena en diciembre en España y las críticas la avalan.


Sin embargo ese estilo pausado y reposado tuvo su resurrección el pasado año con una de las más lloradas (se canceló su producción tras una única temporada) series de los tiempos recientes. Me estoy refiriendo, claro, a ‘Rubicón’. La serie de la cadena norteamericana AMC era espesa, densa, lenta, terriblemente compleja y aún así intrigante, impecablemente rodada, montada e interpretada. Capaz de enseñar tanto como esconde. Una pena. Los apasionados de las conspiraciones tienen un filón en esta serie. Ya nos engancha desde su misma cabecera (sobre los openings prometo un post no muy lejano, adoro esas pequeñas obras de arte), donde nos deja caer sutilmente de que va todo esto. Resumo: analistas del Instituto de Política Americana (institución que trabaja como prospectora de datos para el Departamento de defensa, el Pentagono y la CIA) se encuentran, por casualidad con ‘algo’ en varios crucigramas de los principales diarios del país. A partir de entonces comienzan a sucederse los ‘accidentes’, el juego del gato y el ratón, los duelos de lealtades, y todo, todo con mucha pausa. Nada de diálogos innecesarios cuando la fuerza de la imagen habla por sí sola. Aquello de ten a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca, cobra aquí un sentido brutal. Hay una escena que brilla por encima del resto, es simple, de transición, y en ella se utiliza un teléfono móvil como arma y la información como munición. Resume a la perfección el espíritu de esta serie incomprendida. Y finalizada.

El opening de ‘Rubicón’


Hay otra serie, también inglesa, de finales de los setenta. ‘The sandbaggers’ (la traducción literal sería algo así como los embolsadores de arena, así que tiro del original). Esta la conozco solo por referencias, pero son buenas referencias. Las que da el escritor norteamericano Greg Rucka, autor de una serie de cómics, ‘Queen & Country’ sobre el trabajo de los agentes del MI-6, el servicio secreto que se encarga de las ‘amenazas externas’ (para las internas está el MI-5). El cómic está publicado en nuestro país por Norma Cómics y las aventuras de Tara Chance, que así se llama su principal protagonista, tienen continuación en tres novelas que no tienen fecha de publicación en castellano. Si le gusta el género de espionaje más o menos auténtico (más Clancy que Fleming, para entendernos), tiene un rato de disfrute asegurado con estos cómics. Un verdadero gustazo que no falta en mi estantería, como tampoco esos tres libros en el idioma de Shakespeare para los que me estoy armando de valor.

Tanto la serie de televisión ‘The sandbaggers’ (1978-1980, tres temporadas, veinte episodios, cadena británica ITV), como la serie de cómics ‘Queen and Country’ coinciden en su temática. De fondo las actividades de espionaje, en primer plano los estragos que estas causan en las vidas personales de los agentes. Recomendados ambos, sin duda.


Nada de gadgets increíbles, olvidémonos de esculturales femmes fatales en cada esquina. A la historia pasaron los esmóquins y los cócteles exóticos. Los espías son gente como usted y como yo, que pagan sus impuestos, discuten con su pareja y tienen días malos… aunque en los suyos muera gente (eso que ganamos nosotros, ¿no?).