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sábado, 7 de abril de 2012

No hagas zapping

Lamentablemente, lo del título en mi caso es casi imposible. Prácticamente en todos los lugares en los que puedo ver la tele (mi casa, la casa de mis padres, mi trabajo...) son centros de de zapeo industrial. De hecho, Gema, en casa está en posesión de varias plusmarcas internacionales. Una vez, sin darse cuenta, vió un par de anuncios seguidos y casi entra en estado catatónico. Para ella, como para muchos, ver la publicidad en la tele es poco menos que perder el tiempo. Para mi, no lo es. Adoro los especiales que se programaban en alguna cadena sobre los festivales de publicidad y en los que españoles y argentinos demostraban una creatividad sin par, requetepremiada a nivel internacional.

De hecho disfruto con la publicidad televisiva bien hecha (no como las sonrojantes promos grabadas que cuelan en los programas en directo, ¿Eh, Jorge Javier?). Y pese a que ya he hablado de spots bastante ridículos, muchas veces deliberadamente ridículos, también hay otros que causan mi absoluta admiración. En ocasiones ni siquiera necesitan vender su producto. Coca Cola, por ejemplo. Sus campañas ya no te venden la bebida, te venden los valores asociados a la misma. Su presencia es constante, en la calle, en los periódicos, en la televisión, y la mitad de esa publicidad ni siquiera es intencionada. Es una marca global.

No es el caso del anuncio de KH7 de Bigas Luna (tendrá próximamente su propio post, también rescataré el mítico de Espárragos Carretilla), ni otro ejemplos que pueden dar en menor o mayor medida cierta vergüenza ajena. Pero no, lo que ahora haré es proponer, recordar en algunos casos, esos spots que me impactaron en su momento.

Y resulta que para mi los más fascinantes han sido desde siempre los de coches. De coches alemanes. Audi y Volkswagen no tienen tabúes a la hora de anunciar sus productos, sus marcas, sus coches son ya bien conocidos, ya saben lo que ofreces, vendes la marca, el prestigio... por eso en ocasiones !! ni siquiera necesitan que (casi no) se vea el coche que venden!!

 

Tan orgullosos están de sus trabajos, del impacto que suponen, que hasta son lo suficientemente previsores como para grabar los 'making off', los 'así se hizo' de los propios spots (el mundo youtube y los canales oficiales). 

Dos marcas de éxito, también suelen funcionar bien juntas (el deportista, el actor, te pueden vender cualquier cosa... la acabamos asociando a su imagen triunfadora). Y en esto, los amigos de Volkswagen también son de los mejores. Su serie de Star Wars y el Passat es genial. También la del nuevo escarabajo con el perro.

Audi también ha conquistado mi corazoncito. También puro estilo alemán, de alta gama. Ahora la obsesión por cazar a la ballena blanca se transforma en... otra cosa. Aquí al lado lo tenéis. Melville alà Daimler...


jueves, 15 de marzo de 2012

Sólo Chuck


De vez en cuando me doy una vuelta por la web de apple y me empapo de trailers de las películas que están por venir. Habitualmente confirmo en qué no me voy a gastar mi dinero, encuentro alguna cosa interesante o incluso me doy ese gustazo un poco culpable de revisar los últimos ‘blockbuster’, los estrenos palomiteros per se, sin que la calidad tenga nada que ver (de ahí lo de culpable). Todo esto viene al caso de ‘Los mercenarios’. La segunda parte para más señas. Estoy hablando de Silvester Stallone, Bruce Willis, Arnold Swachzenneger, Dolph Lundgren, Jason Statham, Jean Claude Van Damme y Él. El hombre. Chuck.


Chuck en 'Los mercenarios 2'
Porque hay que ser muy grande, hay que haber hecho cosas muy importantes para que se te (re) conozca simplemente por tu nombre de pila. Chuck sólo hay uno. Como Clint. Todos sabemos de quién hablamos, hay que ser un icono (ejemplo: Brad y Angelina) para que no haya ningún tipo de confusión. En otros ámbitos del showbusiness están Elvis, Frank, Bruce, John-Paul-George-Ringo, Raphael… Britney. O Naomi, Claudia, Cindy (se me notan aquí los años ¿verdad?).

Y es que si esto lo escribieran Los Bravos lo dirían con una simpleza anonadante: Chuck es Chuck. En su filmografía Chuck hace de Chuck, de Chuck veterano de Vietnam, de Chuck de operaciones especiales y, en sus orígenes, de Chuck sparring de Bruce Lee (con pelea nada menos que en ¡El Coliseo romano!). Son Chucks intercambiables, con sus accesorios y todo, pero nadie se atrevió nunca a pedirle una licencia para hacer y vender figuras de acción (los muñecos de toda la vida, vamos). Temían una patada giratoria como respuesta...

Pose alà Walker 
Pero si el hombre era una leyenda, con su serie de televisión se convirtió en un mito. Chuck es ‘Walker, Texas Ranger’. Durante nueve temporadas vimos como era el día a día de ese duro y barbado hombre de la ley. Conocimos al dedillo su temible, única y ya registrada patadagiratoriaconbotascamperas, reímos, lloramos, nos enamoramos… Walker desfaciendo entuertos acompañado del Ranger Trivette (que siempre puso en valor mi colega Sergio Fuente) y todo en la friolera de 203 episodios (1993-2001) y siempre de fondo con el tema musical de la serie, interpretado ¿adivinan por quién? Pues sí, porque Chuck también canta.

Una televisión que se precie de tal tiene que haber programado al menos un ciclo de películas de Carlos Ray (sí, sí, su nombre verdadero es ese, y ¡nació en Oklahoma!) o tener en su parrilla la serie de Cordell Walker.

Evidentemente no podía acabar sin dejar constancia de los ‘Chuck Norris facts’ esos dogmas de la chuckología. Ahí van mis favoritas…


Chuck Norris no duerme. Espera.

Chuck Norris fue a un Burguer King y pidio un Big Mac... y se lo comió.

Chuck Norris puede dividir por cero.

Chuck Norris es la razon por la que Wally se esconde.

Chuck Norris tiene dos velocidades: Caminar y matar.

Dios dijo: - Hágase la luz-. Y Chuk Norris contestó: - Pídelo por favor-.

Dios creó el mundo en seis días, y el séptimo no descansó, lo pasó escondiéndose de Chuck Norris.

Mientras rodaba 'Walker, Texas Ranger', Chuck Norris resucitó a un corderito, que había nacido muerto, frotando prolongadamente su barba contra la criatura. Poco después de que el animal volviera a la vida, Chuck Norris le dio una patada giratoria delante de todo el mundo, rompiéndole el cuello, para recordar a la multitud que lo que Chuck nos da, Chuck nos lo quita.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Mejor que las películas

Sí, en serio. La serie de TV es mejor que las pelis, las tres últimas, se entiende.

Aún la tenemos en algunos cines, es algo conocido como ‘Episodio I, la Amenaza fantasma’. Fue la continuación-precuela que se sacó de la manga el amigo George para seguir recaudando. Delirio visual de los muchachos de Industrial Light and Magic que se pusieron las pilas puesto que trabajaban para una producción del jefe. Ahora, la primera de estas precuelas se proyecta (reestrena) en 3D. Citando al actor Elijah Wood, Lucas nos ha hecho una jodienda a todos los seguidores de la saga: la va a estrenar en 3D, sí, pero lo hace en el orden episódico. Uséase, que hasta dentro de tres años no comenzaremos a ver en el cine la trilogía original. Wood se expresa de manera más contundente dice: ‘jodido cabrón de Lucas...’

Es Darth Maul, que saldrá en la cuarta temporada
Pero no desesperen jóvenes padawans. El espíritu de la saga pervive en una serie de animación: ‘Las Guerras Clon’. Tiene la acción, los personajes bien perfilados y una animación digital (a medio camino entre el 3D y el anime japonés) que mejora con cada episodio. También nos presenta a algunos personajes clásicos y se constituye en una especie de guía visual de la república galáctica. Los protagonistas principales son Obi Wan Kenobi junto a Anakin Skywalker y la padawan de éste, Ashoka Tano (además de los inseparables C3-PO y R2-D2). Pero también conoceremos a lo largo de la serie al joven Boba Fett, al Capitán Tarkin (luego lo asciende el Emperador), a Chewbacca, a Jabba el Hutt, Greedo y a los maestros del Consejo Jedi, que corren sus propias aventuras. En la cuarta temporada, que se emite en la actualidad, el viejo conocido que nos presentan no es otro que Darth Maul, probablemente el mejor hallazgo (visualmente hablando) de la segunda trilogía galáctica.

La guía de visionado para estas Guerras Clon es muy sencilla, puesto que se sitúa entre la segunda (El ataque de los clones) y tercera (La venganza de los sith) películas de la trilogía precuelizante. La serie es en realidad dos, bajo el mismo nombre, eso sí. La primera es del año 2003 y tiene una animación tradicional diseñada por Genndy Tartakovsky, el creador de Samurai Jack. Esta primera serie, producida por Cartoon Network, constó de tres temporadas. Las dos primeras estuvieron compuestas por 20 microepisodios de unos 3 minutos de duración. La tercera tuvo cinco episodios, pero de 12 minutos cada uno. Esta primera serie fue excepcionalmente bien acogida por público y crítica que encontraron en ella el espíritu de la saga original. También ganó un premio Emmy a la mejor serie de animación en 2005.

Tres años después, en 2008 se estrenaba, directamente en los cines, el capítulo piloto de la nueva serie. Desde ese momento se han completado cuatro temporadas, 88 episodios, aunque todo parece indicar que, al menos, existirá una quinta temporada, puesto que la idea de George Lucas era la de prolongar esta historia entorno a los 100 capítulos.


Y cabe recordar que estas ‘Guerras Clon’ son sólo el primero de los dos proyectos que Lucas ha preparado para trasladar su galaxia muy lejana a la televisión. El segundo, de imagen real, continúa su preproducción y ya cuenta con buena parte de los guiones escritos, ya ha realizado varios castings y tan sólo se encuentra a la espera de que Industrial Light and Magic desarrolle un software que permita trasladar a la pantalla las ideas que la cabecita de George no para de parir.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Niños muertos

¿Alguien se ha fijado en que desde hace un tiempo, el niño del Kinder Bueno ya no es el niño de siempre?

El niño 'viejo' y el nuevo
Como veo en el horizonte unas jornadas con mucho tiempo libre (es lo que tiene la crisis), además de encontrarse a sí mismo (espero que no por casualidad, y me tenga que invitar a tomar un café…) pues uno puede indagar en cuestiones más o menos trascendentales. Que no es el caso.

El de ahí arriba a la izquierda es el de siempre, el de la derecha (es lo que toca) es el ‘nuevo’ niño. ¡Buf!, sí, da repelús. Parece sacado de un daguerrotipo más que de una foto promocional. Esas pintas ochenteras... me dice Gema que es un niño muerto. Y claro, yo, en lugar de negar esa afirmación, no puedo más que darle vueltas en la cabeza. Han utilizado la imagen de un espectro porque el niño original, porque el niño original, porque, ¿porqué? (homenaje luso) ¿qué fue del niño original de Kinder?

Pues el caso es que lo he averiguado… y la verdad es escalofriante: ha crecido. Era un ser humano real. Se llama Guenter Euringer y como este sí que estaba vivo, pues ha crecido, ha engordado, pero no ha perdido pelo (pelazo, diría yo), tiene cuando escribo estas líneas, ni más ni menos que 48 añazos. Era el hijo de una señora que trabajaba en la agencia de publicidad que hizo las fotos. Hace unos años el amigo Guenter, un poco justo de efectivo añadiría yo, fue protagonista de un reportaje fotográfico para una revista alemana. No debió gustar en exceso a las cabezas ¿pensantes? de Kinder, que vieron cómo uno de sus iconos intangibles, se convertía en algo muy tangible, un ser humano, que ni siquiera se había afeitado para salir en las fotos, a sus cuarenta y pico años... Así que alguien decidió vetar a Guenter y buscarle un sustituto. tampoco es que al protagonista le doliese especialmente porque ni el Guenter mayor ni el Guenter niño vieron un marco o euringer (más allá de lo que cobró por la sesión, unos 150 euros) por ser la imagen del chocolate durante varias décadas. Una imagen, además, tan reconocida en el competitivo mundo del cacao como la de la mismísima vaca morada de Milka.


Pero del ‘nuevo’ no sé aún nada. Gema sigue convencida de que está muerto, y así ya no crecerá nunca (Espero que esos siniestros directivos de marketing de Kinder no lean este blog). Lo único que tengo claro es que ahora miro estas chocolatinas con otros ojos. Espero que la mamá del niño haya estado un poco más lista que la de Guenter y haya regateado un poco, llegando, por lo menos, hasta los 200 euros...