Vale. Lo reconozco. Me encanta irme por las ramas... es peor en
persona, pero es verdad que tengo los dedos ligeros. Me dice mi 'pepita grillo'
que escribo mucho, que mis post son muy largos. No le falta razón.
Pero
no van a ser más cortos, al menos no todos. Pero sí que voy a hacer una
concesión a los que me piden que teclee un poco menos. Los voy a llamar:'Curioseriales'. Ahí queda eso.
Y tan plácido que me quedo tras el encendido de la bombilluca de las ideas...
¿Sabeis
que tienen en común las tres series de CSI, además del nombre, los productores,
la temática y todo eso?. ¿Qué icónico elemento sale en 'Fringe' y 'Twin Peaks'?
¿Quién es el policía televisivo que ha aparecido en varias series de televisión
americanas e incluso por referencias en alguna inglesa?. Esas son las preguntas
(que os hacéis muy a menudo, lo sé) que intentaré responder (quitándoos un peso
de encima) en mis'Curioseriales'.
En ocasiones veo crímenes...sobre todo por las mañanas en La Sexta. No me duele reconocerlo. Si estoy en casa una mañana entre semana, al encender la tele y zapeararriba y abajo siempre acabo tragándome un par de 'Crímenes Imperfectos' ('Forensic Files').
La serie, para quienes nunca la hayais catado, es un docudrama de veinte minutos (publicidad a parte, incluidas las seis repeticiones del Ultra Whisper XL) en el que nos presentan un crimen real y cómo se atrapó a su asesino gracias a las pruebas forenses. Para entendernos, CSI nunca hubiera existido sin esta serie, negarlo sería de necios. Cada episodio cuenta con una reproducción del crímen, testimonios de los agentes de policía que intervinieron, analistas forenses y amigos de las víctimas. Todo al estilo americano, ya saben, con un narrador diciendo: "John Mcmills estaba totalemente seguro de que nunca le atraparían... pero una gota de sudor, acabaría dando con sus huesos en la carcel...".
Eran bastante raros...
Si eres un aprendiz de criminal, esta serie es básica para que tu vida al margen de la ley no finalice al poco de comenzar. Me explico. Cuando te compres las cuerdas, la cinta americana y la cal viva, no pagues en efectivo y luego utilices la tarjeta de descuento del supermercado para ahorrarte 37 centavos... te van a coger. O no dejes tu ADN por toda la escena del crímen y luego lo limpies con lejía. Siempre queda algo. ¿Sabías que te pueden rastrear el móvil si lo tienes encendido?. No escapes con el coche del asesinado-a, lo van a estar buscando, no utilices sus tarjetas de crédito. Quema la ropa con la que has cometido el crímen (siempre queda algo en ella). Y si haces todo esto, luego te puede pasar lo que a un tipo que se escapó a través de 7 estados, utilizó muchos coches para hacerlo, pero cuando lo atraparon, una de las pruebas de cargo era que en el maletero llevaba la lata de gasolina con la que cinco meses antes había quemado a su exnovia. No se le había ocurrido deshacerse de ella...
Es una unión tan perfecta que estaba escrito en las estrellas que ocurriría,
por eso aunque me congratulo enormemente, también me duele pensar lo que
hubiera sucedido si sus destinos se hubiesen cruzado antes. De todo lo que habríamos disfrutado, de todo lo que YO habría disfrutado. Pero de nada sirve lamentarse, toca prepararse para saborear uno de los proyectos más esperados y ambiciosos de la ficción en televisión.
Hablo de Aaron Sorkin y la HBO. Hablo de 'Newsroom'.
En estado de éxtasis me he quedado tras ver el primer avance
de su esta serie, con la que completa su trilogía televisiva.
Andaba el hombre con tiempo desde la cancelación de su
última serie, lo había matado ganando su primer oscar (era lo que le faltaba
para unir a sus Emmys y Globos de oro…) y escribiendo otro guión bastante
aclamado (el de Moneyball), pero tenía una espinita clavada y se llamaba
‘Studio 60’.
Aaron, etiquetado para los óscar
Fue la tercera de sus criaturas televisivas y fue cancelada
tras su única temporada. Personalmente lo entiendo, me encanta la serie pero su
estilo británico de denuncia sin paliativos, como que no, no lo veo bien
digerido por la sociedad norteamericana. Pero el espíritu de Sorkin es el de no rendirse y por eso vuelve a la carga y de nuevo con una serie que tiene de nuevo al periodismo televisivo como centro.
Y es que me encanta lo de la tele dentro de la tele, adoro a
Sorkin y amo a la HBO. Gozo
de placer anticipado. Palabrita.
Lamentablemente, lo del título en mi caso es casi imposible. Prácticamente en todos los lugares en los que puedo ver la tele (mi casa, la casa de mis padres, mi trabajo...) son centros de de zapeo industrial. De hecho, Gema, en casa está en posesión de varias plusmarcas internacionales. Una vez, sin darse cuenta, vió un par de anuncios seguidos y casi entra en estado catatónico. Para ella, como para muchos, ver la publicidad en la tele es poco menos que perder el tiempo. Para mi, no lo es. Adoro los especiales que se programaban en alguna cadena sobre los festivales de publicidad y en los que españoles y argentinos demostraban una creatividad sin par, requetepremiada a nivel internacional.
De hecho disfruto con la publicidad televisiva bien hecha (no como las sonrojantes promos grabadas que cuelan en los programas en directo, ¿Eh, Jorge Javier?). Y pese a que ya he hablado de spots bastante ridículos, muchas veces deliberadamente ridículos, también hay otros que causan mi absoluta admiración. En ocasiones ni siquiera necesitan vender su producto. Coca Cola, por ejemplo. Sus campañas ya no te venden la bebida, te venden los valores asociados a la misma. Su presencia es constante, en la calle, en los periódicos, en la televisión, y la mitad de esa publicidad ni siquiera es intencionada. Es una marca global.
No es el caso del anuncio de KH7 de Bigas Luna (tendrá próximamente su propio post, también rescataré el mítico de Espárragos Carretilla), ni otro ejemplos que pueden dar en menor o mayor medida cierta vergüenza ajena. Pero no, lo que ahora haré es proponer, recordar en algunos casos, esos spots que me impactaron en su momento.
Y resulta que para mi los más fascinantes han sido desde siempre los de coches. De coches alemanes. Audi y Volkswagen no tienen tabúes a la hora de anunciar sus productos, sus marcas, sus coches son ya bien conocidos, ya saben lo que ofreces, vendes la marca, el prestigio... por eso en ocasiones !! ni siquiera necesitan que (casi no) se vea el coche que venden!!
Tan orgullosos están de sus trabajos, del impacto que suponen, que hasta son lo suficientemente previsores como para grabar los 'making off', los 'así se hizo' de los propios spots (el mundo youtube y los canales oficiales).
Dos marcas de éxito, también suelen funcionar bien juntas (el deportista, el actor, te pueden vender cualquier cosa... la acabamos asociando a su imagen triunfadora). Y en esto, los amigos de Volkswagen también son de los mejores. Su serie de Star Wars y el Passat es genial. También la del nuevo escarabajo con el perro.
Audi también ha conquistado mi corazoncito. También puro estilo alemán, de alta gama. Ahora la obsesión por cazar a la ballena blanca se transforma en... otra cosa. Aquí al lado lo tenéis. Melville alà Daimler...
Me lo llevo preguntando una buena temporada. ¿Por qué los
anuncios televisivos de los bancos y las cajas están siempre cargados de buen rollo? Que no
estoy diciendo que todos los que trabajan en los bancos no sean como esos
sonrientes actores que asesoran a esa pareja de jubilados, o a ese emprendedor…
y a los que les falta tiempo para concederles el crédito, la hipoteca que están
buscando.
... y tampoco son estas cajas
Es como lo de las agencias de seguros… Igual es que mi vida
es como una serie de JJ Abrams y vivo en mundos paralelos, el ideal que veo a
través de una pantalla de tv y el real, el que toma su lugar en cuanto me
levanto del sofá. Pero la gente que te tiene que atender la reclamación por
quincuagésima vez, ya nota que no estás para bromas y también anda un poco
tensa, los recibos que te pasan con ‘extras’… que si el perito está de
vacaciones. Un mundo de fantasía, ¿verdad? Para que luego nos vendan cosas así.
Y lo peor es que alguien entrará en la oficina buscando eso.
Y volviendo a los bancos y las cajas, ni Gasol, ni Alonso, ni Nadal, ni
Iniesta ni Casillas, que no me convencen. Que estos señores no tienen problemas
para llegar a fin de mes, que yo pago mi Fiat Punto a plazos y ellos los
Lamborghinis a tocateja. Que noventa mil millones de euros después (eso sí es
un rescate y no lo de los Navy SEALS), el tema de los bancos me pone de los
nervios. Sólo tengo que ver el recibo mensual de mi hipoteca y fijarme en lo
que pago de capital y lo que me clavan de intereses. Terrible.
Bastantes Bastardos Cabrones... en sus series, quiero decir
Los ingleses se lo están montando realmente bien, tanto que ya son sin lugar a dudas la referencia de un género que literariamente nació en EEUU el siglo pasado y que en las últimas décadas han casi monopolizado autores europeos. Hablo claro está, del género negro, no confundir con el policíaco o el procedimental. Me refiero a esa oscuridad que anida en el alma de muchos de nosotros, de la que nos gusta renegar, pero a la que acudimos en forma de entretenimiento más o menos sano, ya sea en libro, cine o televisión.
Siempre he sido un seguidor del género, pero de un tiempo a esta parte mi fascinación ha crecido gracias a autores como Harlan Coben, Philip Kerr, Ian Rankin o clásicos como Jim Thompson o Chester Himes. Los Hammet, Chandler y compañía siguen siendo una referencia, claro está, pero hay que leer cosas nuevas... ver cosas nuevas. Y ahí es donde me he encontrado con estas producciones británicas (casi todas de la BBC), tan escasas como intensas, nunca más allá de seis capítulos por temporada. Lo justo para contar lo que hay que contar, sin interludios, sin rodeos. Duro y directo (a la boca del estómago). Ver una de estas series suele dejarte sin aliento, por la calidad de los interpretes, por su impecable (urbana y sencilla) producción y por sus guiones. ¡Vaya guiones! ¡vaya tramas!. Historias que enganchan, a veces con una sorprendente falta de ritmo, otras con un vértigo inaudito en la televisión.
Os voy a recomendar unas cuantas.
¡Sí! ¡Brannagh sabe actuar!
Empiezo por la más veterana. 'Wallander', la adaptación británica de las novelas de Hening Mankell sobre el Inspector Kurt Wallander, de la policia de Istäd, Suecia. Aquí tenemos a Kenneth Brannagh (multipremiado por este trabajo) interpretando al citado inspector, lo hace con una sensibilidad que no creía posible en un actor que suele tender al histrionismo. Está contenido, comedido, inmenso. Las novelas también están adaptadas con rigor y en ellas, el terriblemente bello paisaje sueco se convierte en otro personaje destacado de esta historia. Tres capitulos por temporada (series, que dicen en las islas). El 1 de abril se estrena la serie 3, los capítulos 7,8 y 9. Wallander es un buen policía con una desastrosa vida personal, su padre tiene principios e Alzheimer, su hija no le habla, su exmujer ha vuelto a casarse... pero su trabajo, su deber está por encima de todo. Para quienes descubrieron con la Trilogía Millenium que la frialdad nórdica no está sólo en el ambiente, que sepan que las novelas de Wallander son el germen de esa percepción. La serie nos deja unos notables secundarios, unos casos interesantes y unas imágenes increíbles, filmadas con unas cámaras especiales para resaltar el color y la luz especial de cada uno de los escenarios. Así lo promociona el canal TNT...
Como buen aficionado a los deportes he de reconocer que las sensaciones de vivir un evento en directo son totalmente únicas, de esas que se te graban siempre en la memoria. Sin embargo, como profesional del medio, también he de reconocer que algunos deportes no sólo ganan, si no que incluso su relevancia actual se debería en buena parte a las espectaculares retransmisiones televisivas. Lo explico.
Un control de Messi... y parece taaan fácil
Fútbol, baloncesto, casi todas las modalidades atletismo o el tenis, son deportes que se disfrutan en los estadios, pabellones o pistas, pero que a través de la televisión se perciben de una manera bien distinta. Los regates de Messi o las faltas lanzadas por Cristiano Ronaldo son acciones que captadas desde prácticamente cualquier ángulo posible adquieren una nueva dimensión. Gracias a esas imágenes podemos admirar los gestos técnicos de estos deportistas de élite, los mejores del mundo en lo suyo. En alta definición las repeticiones en superslow (superlentas) dan escalofríos. La entrada de Usain Bolt en los 100 metros lisos, el salto de Isinbayena, las entradas a canasta de Kobe Bryant o Lebron James... o las estiradas, reveses o paralelos de los mejores tenistas del mundo en cualquiera de los torneos del Grand Slam.
El mejor ejemplo es verlo. Estas son algunas cámaras superlentas del primer 'grande' de la temporada tenística: el Abierto de Australia.